Fotografías: Chus Álvarez.
Loreto Costa, El Salvador.- En el Cantón del Sauce Corinto viven 155 familias (unas 1.500 personas) que dependen totalmente de la ayuda humanitaria que reciben. Se quedaron aislados por carretera, a causa de los derrumbamientos de tierra y las grietas, y solo pueden
salir de la zona en barca, pero esa posibilidad no es viable al tener un coste económico (el viaje les cuesta 15 dólares).
Loreto Costa, El Salvador.- En el Cantón del Sauce Corinto viven 155 familias (unas 1.500 personas) que dependen totalmente de la ayuda humanitaria que reciben. Se quedaron aislados por carretera, a causa de los derrumbamientos de tierra y las grietas, y solo pueden
salir de la zona en barca, pero esa posibilidad no es viable al tener un coste económico (el viaje les cuesta 15 dólares). El agua y el lodo inundaron sus casas en cuestión de minutos y tuvieron que subirse a los tejados para salvar sus vidas. El nivel de la tierra subió hasta tal punto que lo que antes era una especie de cenador de paja, parece ahora una mesa por la escasa altura que lo separa del suelo.
Muchas familias están albergadas en la escuela, ante las pésimas condiciones de habitabilidad en las que quedaron sus viviendas. Rosa Elvira tienen 40 años y es una de esas personas. No quiere volver a su casa porque las paredes se mueven y tiene miedo de que le puedan caer encima.
Además de la situación de emergencia en la que vive, nos comentó un problema añadido. En el Cantón Sauce la gente subsiste del cultivo de maiz y frijol. El huracán Ida destrozó las cosechas, que estaban a punto de ser recogidas. Pero lo peor no es afrontar el verano sin alimentos, nos ha dicho "lo peor es llegar al invierno sin grano para la cosecha del año que viene", porque eso agravará su situación.

Otro de los temores de las personas que viven en esta comunidad es que las labores de renconstrucción llevarán mucho tiempo y cuando vuelva la época de lluvias, en aproximadamente seis meses, las aguas tendrán nuevos cauces hechos, a causa de las riadas provocadas por el huracán. Sus casas corren un gran riesgo de volver a ser inundadas y destruidas.













