viernes, 13 de noviembre de 2009

El valor de la vida

Fotografías: Chus Álvarez

Loreto Costa, República Dominicana.- Desde nuestra realidad social resulta increíble que alguien pueda morir en una disputa por basura. Pero eso sucedía hasta hace poco en el vertedero de Rafey. Había niños que morían atropellados por los camiones al intentar subirse a ellos, otros eran tiroteados o apuñalados en luchas entre buzos por conseguir apropiarse de los residuos más "valiosos". Afortunadamente desde la implantación del programa esto ya no sucede. Se han eliminado las armas del vertedero y ahora los buzos mantienen relaciones sociales y de colaboración entre ellos. Han pasado de ser el último escalón de la sociedad a convertirse en agentes especializados en reciclaje y en algunos casos en pequeños empresarios. También han formado la asociación de Buzos recicladores del Vertedero de Rafey. José Miguel es uno de sus miembros, (en la foto a la derecha, con camiseta a rayas). Empezó a trabajar de buzo a los 10 años y lleva ya 13. Ahora ha recibido cursos de formación y asiste a clases nocturnas. Además se ha convertido en promotor, una persona que a su vez proporciona información a otros miembros de la comunidad sobre la prevención de enfermedades, riesgos laborales, etc. En el siguiente video nos explica algunos de los peores momentos que ha vivido.

FOTONOTICIAS


Fotografías: Chus Álvarez

Loreto Costa, República Dominicana.- Los progresos entre los adultos son patentes, aunque habitualmente se dice que los cambios son más fáciles empezando desde abajo, desde la educación de la infancia. A pesar de que el porcentaje de analfabetismo del barrio está alrededor del 36 por ciento, la mayoría de los niños están escolarizados. Entre ellos nos hemos llevado más de una sorpresa. Al verme escribir en la libreta, Franki, de once años, se me acercó y me pidió que lo anotara a él también. Le pregunté que quería ser de mayor y me contestó "quiero ser abogado". Al preguntarle la razón, me respondió muy serio "quiero defender mis derechos". No se si entiende realmente lo que dice o simplemente repite algo que ha oído pero la verdad es que me dejó sin palabras.

También llama la atención que los niños no te abordan pidiendo dinero como ocurre en muchos lugares turísticos, corren hacia ti para cogerte de la mano, ofreciéndote la mejor de sus sonrisas. Nos han contado que esto se debe a que las únicas personas extranjeras que conocen son cooperantes y gente que va a ayudarles a mejorar su calidad de vida, no turistas que "alivian su conciencia" dándoles unas monedas.



En esta imagen se puede apreciar el trabajo de los obreros que están construyendo viales de acceso al vertedero, en su mayor parte haitianos. Hasta hace poco no existían vías predeterminadas. Los camiones entraban por encima de la basura y descargaban en cualquier parte. Ahora, con la transformación del vertedero en un relleno sanitario para minimizar la contaminación, se están creando las infraestructuras necesarias para mejorar la zona, dotándola también de iluminación. La recogida de basura en la ciudad también ha mejorado. Antes esta labor se realizaba una vez a la semana, ahora es diaria.



Después de un largo día de trabajo las familias se reunen a la puerta de sus hogares. Cualquier distracción es buena para olvidarse por un momento de sus problemas diarios. Las mujeres del barrio de Santa Lucía tienen una media de cinco hijos y gracias al programa de vacunación y la formación sanitaria de las familias se ha minimizado la mortalidad infantil, la desnutrición y la propagación de enfermedades. Como ejemplo nos contaron que hace un tiempo hubo una epidemia de dengue en todo el país y sin embargo, en el barrio no se dio ningún caso. Los problemas sanitarios más frecuentes son dermatitis, infecciones por parásitos y hernias discales.

Vida diaria en el barrio de Santa Lucia


Loreto Costa, República Dominicana.- Alejandrina se levanta al amanecer, sobre las seis de la mañana y después de tomarse un café sube a trabajar al vertedero hasta las cinco de la tarde. Sus hijos van al colegio de 8 a 1 y se quedan desatendidos hasta que ella regresa y les da de comer. Dice que trabaja como buza para ganar unas monedas con las que contribuir a la economía de la familia. " Me ayuda a pagar el café y algo de comida", nos comenta a la puerta de su pequeña casa, construida con tablas en el borde de la cañada por la que pasa un riachuelo absolutamente contaminado por residuos fecales de las viviendas.

Su marido es conductor y gracias a la recomendación de la Cámara de Comercio (que es una de las entidades del programa) trabaja para el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros.

La vida del barrio se altera los días que reciben agua potable. Existe un depósito a un quilómetro y medio del barrio que lleva agua a la zona a través de una tubería. Pero sólo pueden disponer de ella tres días a la semana y tres horas al día como máximo, aunque no siempre es así. Por eso cuando hay agua disponible, toda la familia se afana en rellenar los recipientes que tienen a su alcance. Luego, la almacenan en sus casas y la utilizan para el consumo e higiene personal y del hogar. Alejandrina tiene los pies llenos de cortes y quiere cambiar de trabajo. Le gustaría dedicarse a la limpieza.

Ausencia de consciencia


Fotografías: Chus Álvarez

Loreto Costa, República Dominicana.- Todos hemos visto la pobreza, de cerca o través de imágenes, pero personalmente nosotras nunca la habíamos tenido tan próxima en un grado tan extremo. Con nuestros propios ojos hemos presenciado escenas que podrían parecer inverosímiles si alguien nos las contara, como decenas de personas arremolinadas alrededor de un camión que descarga basura. Los desperdicios les caen encima y ellos se afanan en revolver en su contenido buscando materiales que puedan vender para contribuir a la subsistencia de sus familias. Si no fuera por el olor nauseabundo y las toneladas de desperdicios que los rodean, la imagen nos recordaría a otros lugares donde la gente se lanza desesperada sobre los camiones que les traen ayuda humanitaria y alimentos.



Pero a pesar de todo esto nos llama poderosamente la atención su carácter afable, su capacidad de relacionarse con nosotros con total naturalidad y contarnos sus experiencias con absoluta dignidad.

Los miembros de las ONG que trabajan con ellos para mejorar su calidad de vida nos han dicho que esto no era así poco tiempo atrás. Antes de la implantación del programa estas personas ni siquiera se relacionaban entre si, cada uno iba a lo suyo, y había constantes disputas. La mayoría iban armados, con pistolas y armas blancas y eran frecuentes los heridos de gravedad. Uno de los buzos incluso nos contó que había conductores de camiones que también se defendían a tiros de los asaltos y ataques armados que recibían.

Además, la contaminación era tal que una neblina de humo tóxico cubría permanentemente el vertedero, hasta el punto de que no se veían unos a otros en una distancia de escasos metros. Este humo era consecuencia de los incendios provocados por los buzos que buscaban metal. Quemaban la basura para encontrar con más facilidad este tipo de material y la concentración de gas metano propagaba el incendio durante días.

Afortunadamente, gracias a la formación que están recibiendo, todo esto forma parte del pasado, igual que la presencia de menores de quince años y mujeres embarazadas en el vertedero. Nosotras hemos caminado con ellos por la zona con total tranquilidad, sin tener en ningún momento sensación de riesgo, salvo por la presencia de moscas y otros insectos que puedan propagar enfermedades. Ellos parecen inmunizados y solo ahora, que han recibido información y formación, son conscientes de en que grado han puesto sus vidas en peligro.

Como ejemplo podemos contar que antes la gente comía y bebía directamente lo que encontraba entre la basura. Al preguntarles si no tenían miedo de contraer alguna enfermedad, uno de los buzos nos dice "eso no nos enfermaba, nos engordaba". Ahora son conscientes de que esa práctica puede entrañar graves riesgos para su salud y se llevan comida de casa o se la compran a las personas que montan sus puestos en el vertedero y la consumen en zonas "más límpias".


Cooperación Galega supervisa los proyectos realizados en Centroamérica



Fotografías: Chus Álvarez

Loreto Costa/Santiago de los Caballeros (R.Domínicana).-Jesús Gamallo, Director general de Relaciones Exteriores y con la UE de la Xunta de Galicia y Pilar Romero, Subdirectora General de Cooperación Exterior, están realizando un viaje para supervisar los proyectos que está desarrollando Cooperación Gallega en la República Dominicana, Salvador y Guatemala.

En la primera jornada los responsables de la Xunta de Galicia realizaron, acompañados de un equipo de la ONG AGARESO (Asociación Gallega de Reporteros Solidarios), una visita oficial a Santiago de los Caballeros, en la República Dominicana, para evaluar el desarrollo del Programa Integral de Mejora del Barrio de Santa Lucía/La Mosca.

Allí recibieron información de primera mano sobre los pormenores del programa a través de las entidades participantes, firmaron el acta de convalidación de los compromisos entre la Xunta de Galicia, el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros y la Corporación de Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN) y posteriormente se desplazaron al terreno para conocer "in situ" la situación real del barrio de Santa Lucía.

Entre los compromisos firmados en esta acta destacan la construcción de un centro comunal, que será un elemento dinamizador de toda la zona, y también la construcción del sistema de agua del barrio.

Jesús Gamallo destacó que "este proyecto nos permite cooperar en algo en lo que creemos profundamente, la mejora de la calidad de vida de las personas. Es un proyecto con un altísimo componente social, estamos hablando de trabajar en materia de medio ambiente, en materia de salud pública, de agua y saneamiento; pero estamos hablando también de trabajar con las personas, en este caso con las familias, con los hombres y cas mujeres que viven en esta zona, con los buzos que trabajan allí y que son los miembros de la sociedad más desfavorecidos y que por tanto merecen un mayor apoyo por parte de los poderes públicos".

El Director General expresó también la apuesta decidida de la Cooperación Gallega por la calidad. "Queremos que el proyecto alcance niveles de eficiencia. La cooperación gallega basa su estrategia en la eficacia de la actuación y en la eficiencia, más ahora que estamos en una época de crisis internacional, donde todos nos tenemos que obligar a intentar hacer más, llegar a más beneficiarios, con menos.

Este proyecto también está en sintonía con las grandes prioridades de la Cooperación Gallega, que apuesta por la sostenibilidad, es decir, dar la palabra, la implicación y el protagonismo a quien es realmente el protagonista de las acciones, los habitantes del barrio de Santa Lucía. Por eso este proyecto tiene un componente de fortalecimiento institucional, de mejorar la participación de los ciudadanos de este barrio en los procesos de toma de decisiones públicas".

Tras recorrer las calles y entrevistarse con los representantes de las asociaciones de los barrios, Jesús Gamallo y el alcalde de Santiago de los Caballeros, José Enrique Sued Sem realizaron el primer picazo, (el equivalente a lo que en España denominamos la colocación de la primera piedra) para la construcción del Centro Comunal.

El gobierno gallego entiende la cooperación no sólo como un ejercicio de solidaridad, sino también como una responsabilidad que implica a todos, y destaca la necesidad de enfocar la lucha contra la pobreza desde sus causas y no sólo desde sus consecuencias. Con tal motivo, la intención de Cooperación Gallega es apostar por proyectos y medio-largo plazo y amplio impacto, intentando que el país receptor sea siempre el protagonista y autor responsable del proceso de cambio, como es el caso de los programas de cooperación directa.

Sobre esta base se inició a mediados de 2007 el Programa Integral de Mejora del barrio de Santa Lucía/La Mosca, en Santiago de los Caballeros, (una ciudad que además está hermanada con el Ayuntamiento de Santiago de Compostela) con la finalidad de mejorar las condiciones de vida de alrededor de 500 familias, compuestas por aproximadamente 2.500 personas. Este barrio está situado al lado del vertedero de Rafey, lo que conlleva importantes problemas higiénicos, sanitarios y medioambientales.

Además, según los datos aportados por las organizaciones locales que colaboran en el programa, alrededor del 36% de los habitantes del barrio de Santa Lucía son analfabetos y el 90% son o fueron buzos en algún momento. Los buzos son las personas que trabajan de manera informal y viven de la basura. Muchas de las familias sobreviven gracias a los ingresos de la venta de materiales que recogen en el vertedero como papel, plástico o metales.

La Xunta de Galicia defiende que el vertedero, más allá de ser visualizado como un problema, puede llegar a ser concebido como una oportunidad de empleo y de negocio para mejorar la calidad de vida de sus habitantes de una manera menos perjudicial para su salud.

A través de las charlas y cursos de formación desarrollados dentro del programa, algunos buzos lograron reciclarse y trabajan como conductores, mensajeros, peluqueras, etc. Los que continúan trabajando con la basura, alrededor de 400, crearon la Asociación de Buzos Recicladores del Vertedero de Rafey y mejoraron su situación de seguridad y protección, convirtiéndose en recicladores expertos e incluso microempresarios.

Las cuatro líneas de actuación que abarca el programa son: agua, saneamiento básico, habitabilidad, salud preventiva, educación profesional y desarrollo productivo y fortalecimiento institucional de las organizaciones de la sociedad civil.

Esta acción está liderada conjuntamente por el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros y por la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN), y cuenta que participación de la ONGD Asamblea Cooperación por la Paz (ACPP) y las instituciones dominicanas Fundación Solidaridad, Cámara de Comercio y Producción de Santiago (CCYPS), Junta de Asociaciones Campesinas Rafael Fernández (JACARAFE) y Fundación Loma y Salud (FUNDELOSA).

Aunque el programa lleva sólo un año en funcionamiento ya se consiguieron importantes logros como la prevención de enfermedades y propagación de plagas, la vacunación total de los niños, la motivación hacia el estudio o la formación a través de cursos para desempeñar trabajos ajenos al vertedero, entre otros.

jueves, 12 de noviembre de 2009

TESTIGO DIRECTO: 'Cinco años buceando en la inmundicia'

Loreto Costa/Santiago de los Caballeros (R.Domínicana).- Ceferina es una buza que lleva cinco años en el vertedero. Se ha convertido en una de las responsables en las distribución de áreas y tareas dentro de este espacio. Empezo en esta actividad obligada por las consencuencias de una mujer en situación de desempleo. Recuerda que, en el año 2004, una fuerte crisis azotó a los segmentos más débiles de la sociedad Domínicana con elevadas tasas de despidos en las industrias de la zona. Antes de ser víctima de un despido, trabajaba en un empresa del sector téxtil. Hoy, hemos encontrado a nuestra invitada recogiendo plástico en Rafey.



Marcia también trabajó como buza durante 17 años. Gracias a los cursos de tratamiento de basuras, higiene y seguridad laboral se ha convertido en una pequeña empresaria, dando trabajo a unos 40 buzos. Ella les paga un salario y después vende los residuos a los intermediarios. Como curiosidad podemos decir que el destino final de este material reciclable es China.

miércoles, 11 de noviembre de 2009

Luchando por una vida mejor


Foto: Chus Álvarez

Loreto Costa/Santiago de los Caballeros (R.Domínicana).- Santa Lucía es un barrio marginal, pegado al Eco Parque de Rafey, un vertedero a cielo abierto con 27 años de antigüedad. Se originó como un asentamiento espontáneo de las personas que trabajaban en la basura y actualmente acoge a 500 familias, unas 2.500 personas. Comunmente se le conoce como La Mosca, con lo que fácilmente se puede imaginar las pésimas condiciones higiénicas y sanitarias de la zona. Las casas están hechas de madera y carecen de servicios básicos como acceso a agua potable, saneamiento o sistema de alcantarillado.
El 90% de la población es o ha sido buzo.

El programa que está llevando a cabo la Xunta de Galicia en colaboración con el Ayuntamiento de Santiago de los Caballeros intenta reestablecer a medio plazo esta zona como asentamiento urbano establecido, con la calidad de vida necesaria para que esto sea posible.
El objetivo no es simplemente mejorar las condiciones de vida de estas personas, sino capacitarlas para que puedan gestionar su barrio en el futuro con total independencia.

Aunque el programa solo lleva un año en desarrollo ya se han conseguido importantes logros como la prevención de enfermedades y la propagación de plagas, la vacunación total de los niños, la motivación hacia el estudio, la formación a través de cursos para desempeñar distintos trabajos y el fomento del asociacionismo.

Los trabajos se están llevando a cabo entre varias ONG tanto españolas como dominicanas. Cada una actúa en un sector, de los que se destacan cuatro pilares básicos:
Las entidades encargadas del Agua, saneamiento y habitabilidad son Asamblea de Cooperación Por la Paz (ACPP), junto con su contraparte dominicana la Junta de Asociaciones Campesinas (JACARAFE). Además participan activemente la Corporación del Acueducto y Alcantarillado de Santiago (CORAASAN).

La salud comunitaria es ejecutada por FUNDELOSA (Fundación de Desarrollo Loma y Salud), la formación Profesional y Desarrollo Productivo la lleva a cabo la Cámara de Comercio y Producción de Santiago y el fortalecimiento de la Sociedad Civil está siendo implementado por Fundación Solidaridad.